ELEGANCIA INFINITA

Un ónix nunca es un mármol cualquiera. Las curvas de sus gemas dibujan elegancia, y sirven de soporte a un espacio de lujo.

Si la elección del ónix es adecuada, sorprenderemos a los huéspedes con una rara sensación de calma escrita sobre un lienzo realmente atrevido.

No todos los espacios deben ser neutros.